*¿Siente que lo persiguen? ¿Le
parece que la gente habla de usted a sus espaldas?
¿Teme ser víctima de un acto violento? Si es así,
usted no está solo.
Nos hemos vuelto cada vez más
paranoicos y si no cambiamos radicalmente la forma
como vivimos y trabajamos la situación seguirá
empeorando.
Ésa es la afirmación del doctor
Daniel Freeman, del Instituto de Psiquiatría del
King’s College de Londres, quien acaba de publicar
el libro: "Paranoia: el Temor del Siglo XXI".
"La paranoia es un temor
exagerado o infundado de que alguien está tratando
deliberadamente de perjudicarnos", dijo a la BBC el
doctor Freeman.
"Por ejemplo, pensar que los
demás intentan irritarnos, angustiarnos o propagar
rumores maliciosos sobre nosotros o incluso dañarnos
físicamente", agregó el psiquiatra.
Sospecha
Durante una década el doctor
Freeman ha estado dirigiendo una investigación
pionera sobre la paranoia.
Para esto desarrolló un novedoso
método de laboratorio para analizar la paranoia
utilizando realidad virtual.
Según el investigador, sus
estudios han demostrado que los niveles de paranoia
y desconfianza del público general son mucho mayores
de lo que se pensaba previamente.
Una de cada cuatro personas tiene
regularmente pensamientos paranoicos, afirma el
científico, y la cifra está en aumento.
"En la actualidad no dejamos que
nuestros hijos jueguen en la calle, sospechamos de
los extraños y de las cámaras de CCTV que están en
todas partes".
"Y pienso que hay varios factores
que pueden conducir a un aumento de la paranoia en
la sociedad", explica el psiquiatra.
Uno de estos factores es "la
excesiva cobertura en los medios de comunicación
sobre actos peligrosos que son raros pero dramáticos
como crímenes y terrorismo".
"Por ejemplo, tenemos 500 veces
más posibilidades de morir de cáncer que de ser
asesinados", dice el doctor Freeman.
"Y sin embargo, cuando leemos el
periódico encontramos el doble de historias sobre
asesinatos y crímenes que sobre cáncer".
Según el psiquiatra, esta
excesiva cobertura crea percepciones incorrectas en
nuestro juicio y nos hace sobrestimar las
posibilidades de que estas amenazas ocurran en
realidad.
Pero también hay otros factores
que están contribuyendo a esta nueva era de sospecha
y persecución, como el aumento en el número de
personas que viven en ciudades, el ambiente físico
cada vez más reducido en que vivimos y la creciente
desigualdad entre ricos y pobres.
En su libro el doctor Freeman
afirma que "por primera vez en la historia de la
humanidad, en el 2008 estamos viendo que la
población urbana ha sobrepasado a la población rural
mundial".
En 1800 sólo 5% de la población
vivía en zonas urbanas alrededor del mundo, pero
para el año 2030 el 65% de los habitantes vivirá en
ciudades.
"Esto no es una buena señal para
nuestra salud mental" expresa el psiquiatra.
"Porque desde hace tiempo los
estudios han demostrado que las tasas de paranoia
son dos veces más altas en las ciudades que en las
zonas rurales".
Aislamiento
Según el científico esto se debe
a que los vínculos sociales son mucho más "holgados"
en las ciudades que en las áreas rurales donde
existen redes comunitarias relativamente estables.
Y el aislamiento social, el
estrés y la ansiedad, consecuencias de la vida
urbana, están estrechamente asociados a los
pensamientos paranoicos, así como el incremento en
el consumo de drogas como marihuana.
Pero además, dice el científico,
"la pobreza, las privaciones y las desigualdades
económicas están vinculadas a la mala salud y a
niveles más altos de enfermedades mentales".
Estudios llevados a cabo en
Estados Unidos han demostrado que las personas que
viven en los estados con las mayores desigualdades
en los ingresos, muestran los niveles más bajas de
confianza y los niveles más altos de mortalidad.
La desconfianza, afirman los
expertos, está asociada a las muertes por cáncer,
enfermedades del corazón e infartos.
"Cada generación ha tenido a su
"coco", su "roba chicos" y su "hombre del saco". Y
la nuestra incluye a terroristas, pandilleros y
pedófilos", expresa el psiquiatra.
"Pero los verdaderos asesinos de
nuestra era son las enfermedades cardiovasculares,
el cáncer y los accidentes de tránsito".
"La excesiva cobertura de esos
peligros promueve una cultura de paranoia, porque es
difícil permanecer tranquilo cuando todos alrededor
entran en pánico".
Según el doctor Freeman,
necesitamos trabajar mucho para detener el aumento
de la paranoia tanto a nivel de la sociedad como
individual.
"A nivel individual es
relativamente sencillo con técnicas como la terapia
cognitiva conductual".
"Pero si realmente queremos
llegar a la raíz del problema -agrega el psiquiatra-
necesitamos tomar medidas urgentes a nivel más
amplio, desde concientizar a la gente sobre la
paranoia hasta entrenar a terapeutas para combatir
los efectos de esta tendencia potencialmente
dañina".